Acoso laboral: Qué hacer y cómo enfrentarlo

Acoso laboral: Qué hacer y cómo enfrentarlo

Yo también he sido víctima de acoso sexual y me siento mal por hacerlo público hasta ahora. Hace una década, uno de los directivos de la empresa en la que trabajaba se me insinuó en varias ocasiones en su oficina. Nunca olvidaré el día que se paró detrás de mí mientras yo estaba sentada, empezó a masajearme los hombros y me preguntó a qué hora iba a salir de la oficina porque quería llevarme a mi casa.

Se dice que ante el acoso sexual hay tres reacciones posibles: fly, fight o freeze (vuela, pelea o congélate). Yo opté por una mezcla de las tres. Mi reacción fue sacudir los hombros para quitármelo de encima y decirle que yo llevaba automóvil y no necesitaba que me llevara a ningún lado.

Desde luego, pensé en denunciarlo en el departamento de recursos humanos, pero por temor a las represalias decidí no hacerlo. Al final, me cambié de trabajo al poco tiempo.

Lo que viví es tristemente común para millones de mujeres en el mundo, que además de hacer nuestro trabajo lo mejor posible tenemos que lidiar con esta dinámica de poder.

Debo reconocer que esta triste confesión es resultado del movimiento #MeToo o #YoTambién, una iniciativa que nació en 2017 a raíz de las acusaciones de abuso sexual contra el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein.

Por eso, quiero intentar responder dos de algunas de las preguntas más frecuentes sobre acoso en el mundo emprendedor.

¿Qué hago si soy victima de acoso sexual?

Lo primero que debes hacer es dejar claro que ese comportamiento no es bienvenido. Hay muchas formas de hacerlo, por ejemplo, decir: “No, esto me hace sentir muy incómoda”, de tal forma que le quede claro al acosador que lo que está haciendo es inaceptable.

Si el acoso continúa, ve a recursos humanos (por favor, no hagas lo mismo que yo hice cuando me pasó). Y si identificas a otras personas que han sido acosadas por el mismo individuo, presenten una queja colectiva. La unión hace la fuerza.

Los hombres también son víctimas de acoso sexual. En Estados Unidos, 17% de las denuncias las presentan hombres que son acosados por mujeres o por otros hombres.

¿Qué hago si en mi negocio hay un caso de acoso sexual, pero no tenemos un departamento de recursos humanos?

Asumir que en tu negocio nunca sucederá algún caso de acoso sexual es un error. De hecho, el impacto negativo es mayor en pequeñas empresas: ya que hay más proximidad entre los integrantes, la incomodidad puede ser mayor. Además, los costos legales y punitivos afectan más a organizaciones con menos recursos.

Es importante reconocer que muchas pequeñas empresas no tienen un departamento de recursos humanos formal, lo que significa que los directores generales deben asumir una mayor responsabilidad sobre los comportamientos inapropiados.

Sin un departamento de recursos humanos, es menos posible que se denuncien incidentes, pues es más difícil hablar con el jefe.

Por eso es tan importante que los emprendedores trabajemos para prevenir el acoso sexual en nuestras empresas. ¿Cómo hacerlo? Primero, ser conscientes de los factores que conducen a una cultura de trabajo tóxica, por ejemplo, que la mayoría de los puestos de liderazgo sean ocupados por hombres, o bien, ser indiferentes a un ambiente de trabajo hostil.

Por otro lado, es importante comunicar al equipo que el acoso sexual no será tolerado y que si esto ocurre deben comunicárselo al director general o a otros integrantes clave del equipo, quienes investigarán lo sucedido y, de ser necesario, buscarán asesoría legal.

Aunque el movimiento #MeToo incomoda a varios, es una dosis de realidad que nos urgía para dar un paso más hacia la equidad de género. Sólo la igualdad de oportunidades diferenciará a las empresas que atraen y retienen al mejor talento del resto.

Aunque falta mucho camino por recorrer, gracias a #MeToo, quienes hemos sido víctimas de acoso sexual sabemos que no somos los únicos y que no tenemos por qué tolerarlo.

 

Por Leticia Gasca

Magazine Contributor

Es cofundadora del movimiento Fuckup Nights y directora del Failure Institute
Fuente: https://www.entrepreneur.com/article/312730